Bourgogne, Pinot Noir.

Louis Jadot. Couvent Des Jacobins.

Sólo una botella de vino? Well… Not exactly.

Cuando Enrique vino a de visita en Noviembre – o a evitar que saltara a la vía del metro, no está todavía muy claro – hicimos muchas cosas que llevaba tiempo soñando hacer… Con él.

Cuando paseas por Söder, anotando restaurantes, cafés, galerías y clubs, direcciones a las que llevarlo, te construyes sueños en el aire. Y cuando por fin, se hacen realidad, se convierten en momentos inolvidables.

Algo así pasó con Roxy. Un sitio pequeño, escondido, encantador. Donde sirven platos con toque español. Donde terminamos, por casualidad, aquel domingo en el que era demasiado tarde para una comida hispana y demasiado pronto para una cena escandinava.

Y al pedir mi adorado vino tinto, descubrí una botella de Pinot Noir – la uva favorita de mi primo, padrino y amigo (aunque no por ese orden) Artemio – pero claro, demasiado para mi ajustado bolsillo y mi pequeño hígado – el vino bueno, nunca se vendió por copa.

Olvidada la idea, me decanté por otro pero… La camarera, amablemente, me susurró que esa tarde tenían, por casualidad, una botella de esas abierta.
Done.

De vino francés a símbolo de celebración.
De botella gala, a momento de gloria en mi pequeña habitación.

Lo compro a veces, cuando algo importante, como terminar exámenes o volver a España, me hace sentir especial.

Pero esta vez, no ha sido algo, sino alguien.
Much@s “alguienes” curiosamente desconocidos, que han empleado un trocito de su ajustada agenda en echarme un cable, en darme ánimos, en hacerme sentir más especial y menos sola. En definitiva, han dibujado una sonrisa en mi cara, que de alguna manera ha terminado extrapolada al resto de aspectos de mi vida.

Ayer en Branding, mi compañera Christina se levantó en el descanso y vino a hablar conmigo. “No sabía que estabas con el PhD?!” “Yo te ayudo con la encuesta”

Christina es muy maja, empezó a estudiar Ingeniería Química, estuvo un año, se fue a trabajar – en acne, los de los jeans caros suecos, por cierto – y se dio cuenta de que no era lo suyo. Volvió, se metió en Industrial Management y fundó su marca de ropa ” Sólo hacemos vestidos y cosas fáciles, pero a nuestra manera” con sus amigos. Pero esto sólo lo sé desde ayer, cuando el evento estrella de “viene a hablar conmigo” tuvo lugar.

Estúpido, huh? No lo es.
El día de San Valentín, fui yo la que tomó la iniciativa, la que se mantuvo fuerte abriendo una conversación tras otra y la que, tras varios intentos fallidos, viendo que parecía más un monólgo del club de la comedia patética, se marchó – con el rabo que no tengo, entre las piernas – de vuelta a su sitio, porque en tu aislada mesa, te sientes menos sola que hablando a alguien que no parece escuchar. – Debía de tener un mal día, que ni la edición especial “Alla hjärtans dag” de Pågen consiguió arreglar.

Ayer también, conseguí verificar todos los registros para los cursos que me interesan. Sí los que me interesan a MÍ.
En KTH, por cierto.
Au revoir a todos los majos a los que me he pasado meses planeando asesinar.
Hallå Konstfack y Entrepreneurship School!

Y hoy…
Pues sí, a las 8:30 cita en el fisio – Lo que implica salir de casa a las 7:30.
Resulta que no es mi pie, sino mi espalda lo que está desequilibrado. Y por eso, se resiente el de allá abajo. Masaje, agujas, corrientes, consejos…
Sin 500:-, sin el dolor, sin haber desayunado y con mucho sueño, un poco más pobre, pero muho más aliviada, de paseo hasta el metro.

Una mañana preciosa, soleada, cálida – 9ºC – y con mucho mucho viento, como mi Zgz.
Las tiendas cerradas, Drottningatan, desierta – calle de los turistas y las compras por excelencia – la ciudad, el sol, el divino cubriendo el sonido de los pocos coches.

Visto así, es una suerte vivir aquí.

Linje Gröna till Medborgarplatsen, donde están mi ICA y mi System Bolaget favoritos. Comida (y vino), provisiones para el finde (y el mes, respectivamente).

También me he hecho con mi Silver Bullet particular… Pero esta vez, va por vosotr@s 😉

Porque perder el bus en tus narices importa una mierda cuando el sol brilla en la parada, cuando tienes el VOGUE en el bolso, has comprado fresas y tu música suena…

Disfrutar de las pequeñas cosas, que parece que se me había olvidado. Y menos quejarme, que tampoco es para tanto.

Gracias, por tirar cuando me precipitaba de nuevo.
Gracias, por abrirme los ojos.
Y gracias, por decirme que os gusta leer lo que escribo. Aunque creo que nunca os disfruteis tanto como yo al escribirlo.

Mil besitos a tod@s y feliz finde!

PS: Hoy tenemos celebración. O despedida triste, si lo miramos por el lado negativo… Pero bueno, yo cuando alguien a quien quiero termina y se va a casa, me alegro, porque sé que allí estará mejor o igual de bien que aquí. Pasó con Mireia, con Jesús y hoy, con Dani.

PS2: Enhorabuena también, por duplicado a Dani y a Pablo, que ya son ingenieros por KTH!!!

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Una respuesta a “Bourgogne, Pinot Noir.

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