Missing Mdz. Back con la pila cargada.

Tanto correr, que se me olvidó la cámara. Pero qué más da, si los recuerdos los llevo en el corazón. Todavía no sé si fue real, si fue un sueño… Mis mejores amigos, mi familia, mi niño, el sol, paseos, compras, comidas, conversaciones, risas, todo lo que necesito para sonreir empaquetado en 5 días inolvidables.

Salir de allí tras una comida increíble, a 18ºC y llegar a mi ciudadcongelador, 0ºC y nevando. Bueno, vivo en Suecia, no? Así que mejor irme acostumbrando.

Tampoco me puedo quejar demasiado, el COOP Consum de T-Centralen estaba abierto y David, vino a buscar a su amigo Rafa que venía de visita – otra loquica perdida, porque mira que venirte de Mdz a Stk a JODERTE de frío… En fin, a ver si pilla unas cuantas suecas y por lo menos, le sale a cuenta 😛 – con lo que con dos Madrileños me volví para casa. Al menos no me dio el bajón – porque volver sola, en el bus, nevando mientras miras por la ventana y te acuerdas de mamá, de tus hermanas, del pequeño, del sol, de los regalos, de… De todo… Es para echarte el llorico.

Esto ha sido un poco como la lotería.
Un sueño etéreo que aparece de manera inesperada y tienes que consumir al máximo, porque se agota antes de lo que crees. Es extraño como fluye el tiempo. 5 días llenos de recuerdos, mientras que en los dos meses que llevaba aquí, no había demasiado contenido memorable.
Será que los momentos felices pasan rápido pero se fijan.

Vuelta a la rutina, a mis lecturas – no me quejo, porque ahora, al menos, leo lo que me interesa – a mis escritos, a mis reflexiones y a mi cocina llena de mierda.

Algo ha cambiado, though…
El 18 llega Enrique. Para quedarse. Dios, parece mentira. Y es irónico, no crees? El 18 de Agosto de 2006, salí de camino a Stk. Casi dos años después, de idas y venidas, de alegrías y lloros, de viajes, de distancias, de dudas, de tira y afloja, de frialdad, de cariño… Aquí estamos, para bien o para mal, buscando un piso donde meter nuestros bártulos.

Éste nos lo han quitado cariño. Pero bueno, otro vendrá. No vamos a impacientarnos ahora, no?

Aclaración: En Suecia, no puedes alquilar un piso directamente. Hay un sistema de colas. En el que, básicamente te registras. Entonces, por cada día que estás registrado, te dan un punto. Con esos punticos, pues se ordena la cola, como en la carnicería. Así que, cuando descubres un apartamento de tu agrado, lo reservas. Y con tus punticos, a jugar. La oferta para alquilarlo, se manda al primero y si éste se rajara, pasaría al siguiente. Así, sucesivamente.

Lo de las colas viene del socialismo del país. Funciona tanto en las residencias de estudiantes como en los edificios de la ciudad. Pero es Suecia, luego todo implica una doble moneda.
Esta igualdad aparente – oh sí, hasta el más pobrecico puede vivir en el centro sin pagar un precio astronómico – no hace sino propiciar el desarrollo un mercado de alquiler de segunda mano, alquileres caros y especulación – constatar que hay gente que fue registrada al nacer, especialmente en las casas del centro – con lo que los tristes estudinmigrantes no podemos ni soñar con ello. Humildad me sobra, que para eso llevo compartiendo cocina 2 años. Y lo que me quede de seguir así, pues bueno, lo asumiré con honor.

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