Two Weeks.

Enrique – desayunando como un campeón, sí – llegó hace dos semanas. Para quedarse.

– That’s great, until when?
– Forever.
– For a month?
– No… For-ever. Or well, until we get tired of the country. But at the moment, we are landing roots.
– WoW. That’s a big step…
– Actually, it is. However, it was now or never. And well, if this gotta be, better to start now. And if not, the sooner we both know, the better.

Y es raro.
Encantador a la vez, pero raro, no sé.

Pasar de llegar a casa, cocinar sola, hablar con mamá a ir a comprar acompañada, a ayudar con los CVs y las job applications en sueco, a comentar live las chorradas del LaB, a hacer planes para el weekend, a enseñar, a presentar, a conversar – en lugar de hablar para mis adentros, colaborar, lavar, plegar, ir a andar – por abuelo que le suene a Ricardo aka mi compañero de PhDolores – es lo que siempre he hecho.

Te das cuenta de que vivir sola te ha covertido en una versión beta de tí misma. Corregida y aumentada. Un poco más maniática aquí, un poco más tolerante allá, pero a la definitiva, la misma de siempre, que es lo importante. Supongo que es un mal común así que… El tiempo dirá.

Siendo el que más veces había visitado la ciudad – Septiembre ’06, Febrero ’07, Noviembre ’07 – era el que menos turismo había hecho, sin mencionar el haber visto brillar el sol en contadas ocasiones, el que siempre se hubiera puesto antes de las 19:00 y el no haber caminado nunca, sin abrigo. Así que estas semanas han tratado de ponerle remedio, a éste y a otros problemas – como el housing – con lo que, como todo viaje en el que soy anfitriona… Su estancia comenzó con un frukostbuffé en Café String.

Esa cafetería del SoFo, con moto, semáforo y carteles locos variados. Donde no hay dos sillas iguales y la taza del WC es roja – aunque eso, pasa también en Konstfack.

Donde por módicas 65:- puedes servirte tooodo lo que quieras, y prepararte el mejor brunch de la ciudad.
Donde hay pepino, queso, tomate, knäckebröd, crêpes, helado, mermelada, fresas, frambuesas, arándanos, piña, yogur, huevos, tostadas y Kalles Caviar. Sí, todo lo que un sueco puede soñar con desayunar. Para mí, la mejor forma de comenzar a descubrir lo que siginifica esta ciudad.


Es curioso, que una de las personas más encantadoras que he encontrado en Konstfack, Andrea, además de encantador, milanés, creativo y diseñador industrial… Sea también camarero del Café String. Supongo que los sitios encantadores, atraen a personas adorables.

Poco a poco, seguiré con la crónica de estos días.
Supongo que quiero guardar una database de los momentos dulces, para tener algo que mirar y sonreir cuando las nubes vuelvan a cubrir el cielo.

Anuncios

Una respuesta a “Two Weeks.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s