La vida en pareja.

A mi tío Artemio no le gustarían los emails que Enrique me escribe.

No tienen formato, ni colorines, ni negritas, ni probablemente hayan pasado una segunda revisión antes de pulsar el botón de enviar. Por no tener, no tienen ni asunto. Pero, como él, son eficientes en la comunicación, que es para lo que queremos el email, no?

Ya tenemos perolas.

Calle – cuya manía de caer enfermo siempre que estoy en Zaragoza empieza a parecerme algo sospechosa ;P – me preguntaba por la vida en pareja. Y bueno, la verdad es que no he notado mucha transición, aparte de tener menos tiempo para mi egocentrismo virtual y más apoyo cuando los bofetones, uno tras otro, me han ido golpeando. Creo que entre su paciencia – en lo que desgraciadamente no nos parecemos – y lo mucho que pasar casi 2 años solo, en el extranjero te espabila – ahí sí que coincidimos de pleno, en necesitar poco y quejarnos aún menos, ayuda bastante a olvidar manías y centrarte en lo importante.

Porque cuando compartes una cama de 90, más vale dejar las manías aparte.

Pero ahora, es difícil. Por mucho que lo intente. Me cuesta tener ilusión en los platitos y cojines, porque tengo la mente ocupada por el puñetero trabajo, que busco, busco pero parece que nunca llega. Intento luchar con mi carácter puramente pesimista viendo una y otra vez la presentación que hice para que nuestras respectivas progenies – obviamente, principales sponsors del traslado – vieran lo que habíamos elegido gracias a la subvención proporcionada por su dinero de plástico.

Enrique, que lleva de Rodrigosson más tiempo del esperado parece encargarse de todo, para como de costumbre, ahorrarme preocupaciones. A mí, siguen saliéndome sarpullidos de pensar en volver al maldito iKea Kungens Kurva aka el iKea más grande del mundo, porque simplemente odio ver cómo mi tiempo desaparece en ese puñetero agujero negro, situado en las afueras, al que me cuesta horas de metro llegar y del que salgo con una tremenda sensación de saturación mental. Que me deje las compritas en el Kartell que es mucho más mi rollo.

Hablando del Kartell, andamos eligiendo color de lámpara del techo, así que, como siempre, se admiten opiniones.

Es curioso cómo una tienda moderna de decoración – que se pierde en el clutter que conforma el interiorismo escandinavo – resulta tener such an astonishing selection of designer pieces.
Acabo de darme cuenta de que nos estuvimos riendo durante bastante rato de un sofá de Philippe Starck – muy bonito, pero de plástico macizo, en el que no aguantabas sentado más de 30′ – que valía más que nuestro alquiler de un año. Más grata ha sido la sorpresa que, al abrir Vanidad por el final – tengo esas manías, entre muchas otras, la de leer al revés y la de comprarme revistas cuando vengo a España, aunque sólo sea para sacarles faltas y no sentirme tan culpable al apoquinar crazy amounts i Sverige por iD – me he llevado al ver al enanito.


Resulta que este pequeño que, además de recordar a mi querida Amèlie, me pareció bastante gracioso como mesa en nuestro pequeño salón es también parte de una colaboración de los D2 con Kartell.

Canadian-born Fashion Designers, Dean and Dan Caten, of Dsquared2, collaborated with Kartell, the manufacturer of Philippe Stark’s Gnome table/stools to create a special display entitled “KARTELL AND THE SEVEN D2WARFS SQUARED”, using the famous Gnomes designed by French designer, Philippe Stark.

Gnomes, “Attila”, “Napoleon” and “Saint Espirit”, inhabited the magical Canadian forest, symbolizing love for their land, recreated by the Caten twins inside their flagship store in Milan.

These three crazy table/stools, that are strikingly original and anti-conformist, peeped out from among the huge trunks, maple leaves and typical, earthy colors of the great Canadian woods, winking at the people passing by.

From the fusion of fashion and design between two major names that have contributed to the success of Italian products around the world, comes the desire to experiment and create joint initiatives that was extended during the exhibition.

The project between Dsquared2 and Kartell was celebrated with a cocktail party at the Mumm Champagnerie Bar, located inside the flagship store at Via Verri 4 – Milan at 6pm on 18 April 2008.

Pero ojo con Vanidad. Que los enanos los creó Starck, mucho antes de que los gemelos canadienses decidieran usarlos en su tienda en Milano.

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