El camino que lleva a Zgz.

Tiene tela, como todo lo que gira a mi alrededor.

7:00 – Y tras cuatro laundries la noche anterior, fregar la casa, limpiar completamente mi antiguo room, echarle la bronca a Enrique por esparcir käsekreiner en lugar de preparar su maleta… Empezaba la Ryanair Sponsored Gymkana que me llevaría junto a mi mamá, hopefully before 22:00 – Odio Ryanair, odio sus aeropuertos, sus mierdalounges, a sus empleados bordes, su política de cobrar 15€ por kg y tratarte como si fueras basura, pero bueno, por mi madre, lo que sea.

Primer vuelo, NYO-STN with 20′ delay – pero no eran los más puntuales de Europa?? – en fin, que tras intentar matar a los bebés que prometían amargar mis dos horas de vuelo sin demasiado éxito, mirar con caritas a los obesos que suelen impedir mi paso al servicio en acso de necesidad y quejarme por el frío y el mareo que las casi dos horas de bus me causan… Me apalancaba en el asiento de emergencia, intentando coger fuerzas para la bordería extrema de los ingleses.

Welcome to London – Para qué lo ponen, si no estás autorizado ni a fotografiarlo?!??!

Y llegamos a London. Media hora mirando la pantalla, sí Skavsta, pero ninguna cinta. Pasa el tiempo. Y nada. Más rato de pie. Nada. Ea, ea, ea, los suecos se mosquean.

– Esto no pasa en Suecia
Jooo precis!

Y me voy a dar una vuelta, observando una panda de catalanes inmóviles frente a una cinta llena de maletas, agarradas con sospechosas cintas amarillocelestes y cuidadosamente etiquetadas con móviles que comienzan en 07… Carrera hasta la pantalla.

– Maletas de Estocolmo?? CINTA NUMERO 4!!!

Y así es como Clau pasó de inmigrante odiada a héroe nacional, I loved to save their day!

Buscar un hueco para nuestros pequeños traseros y las correspondientes enooormes maletas. Donde Enrique pudiera dar cuenta de la vitlöksbaguette y yo, beberme mi correspondiente botellita de vino de los viajes – todo un clásico.

I got lucky and they had great fresh fruit salads @ PRÊT too!

De todo hubo, pan de ajo, fruta, vino y chocolate con menta, de postre.

Ni las migas.

En la cola del avión, nos hicimos amigos de un canadiense, Étienne. Que venía de visita, a los San Fermines pero pasaba por Zárágozá antes. Es lo que tiene ser inmigrante, que mientras los cós preparan el ciego futbolero y miran con recelo al extranjero aka güiri, tú le intentas echar un cable porque… Porque la próxima vez, hopefully, alguien te lo echará a tí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s