>Flavorites

>

Flavor.
Favour.

Favourite.

Edra XtraSyrah, el syrah , con selección en viña, selección en bodega, selección de depósitos, selección de barricas….hasta que queda el verdadero Xtrasyrah.

Rovira’s Chocolate Accents, diseño de Ana MIR, 20 bolitas con ranura para la copa de cava que se reparten 50 gramos de chocolate al 70%.

Los pequeños placeres son sostenibles, cosa que no se puede afirmar del pavo que lleva más de una semana rondando la cocina de mis padres. Podrido, en la basura ha terminado. Por qué? Porque mi padre se empeñó, en que una Navidad sin pavo no es una Navidad… En esta casa nunca ha sido tradición… De igual manera que nunca, viene nadie de invitado.

Y no hijo, no. Este año, tampoco funcionó. La magia no viene del calendario, sino de las personas.
Vacía se quedó la mesa, con una esposa con problemas de estómago y una hija, con problemas auditivos, a la que los tímpanos se le saturan de tus historias, cada vez más temprano. Y ya no contradigo, ni protesto, me callo cual gato de escayola o Gandhi, que también, empieza por G.

Quedar, comer, quedar, beber, quedar, todo va bien. “Estamos juntos, qué bien, me oye tía? Qué bueno el pavo… – Ay este teléfono, que mal va!”

Nadie habla de lo que le preocupa. No entiendo esta falta de sinceridad. Me importan un huevo muchas cosas, mientras que me quita el sueño saber de alguien que sufre, porque se ha quedado sin curro, porque su matrimonio se ha roto, porque su hijo, de repente, es disléxico, porque… Qué sé yo! Pero nadie habla de eso. Supongo que no es de recibo. Supongo que debo de ser la más torpe aprendiendo patrones sociales, porque ni aquí ni allí, entiendo cómo actua la gente. Para platos llenos de conversaciones vacías, me quedo con mis bolitas y mi copita, que salen más baratas que la bacanal que recomienda el Corte Inglés.

Así, no vamos bien encaminados a una crisis ni en este país., ni en ninguno: No está en lo que se tiene para gastar, sino en cómo se gasta. Mi madre vino alucinando del Consumer, el día de Nochebuena:

– Sabes hija? Por cada botella de cava… Te regalan una de Lambrusco!!
– Mamá, alguien que mezcle eso cenando… Terminará como un Zepellin 😛 Además, hace falta tanto realmente?
– No sé, pero si están muchos… Se lo beberán, no?
– Ya pero…

Y entonces empecé a pensar.
En cómo funciona este mercado, donde más es siempre mejor, sobretodo, si barato.

En Laura y sus camisetas sacadas de nosedónde, tiradas; en Vero y sus botas divinas a precio de saldo – what a finding, cari!; en Enrique y sus millones de gadgets lo-cost, de China sin gastos de envío y terminé en mis pies… En la montaña de zapatos que se acumula en mi casa porque son tan delicados que sólo pueden llevar un muy zapato cómodo, aunque sea inevitablemente más caro, aunque eso signifique sólo un par, por temporada. Siguiendo por su pecho, que necesita sujetadores buenos porque los de H&M le destrozan la espalda. Llegando a la radio antigua de mis padres, que acabamos de reemplazar por un pequeño PHILIPS.

No sé de que año es la antigua SONY, pero tiene marcado un impuesto de lujo muy interesante. La recuerdo desde que era pequeña, con su tocadiscos y los cassettes de puturrú de fua de los que nos descojonábamos. Y funcionaba, renqueante, hasta hace poco. Construida con esmero, para ser reparada y durar. Una gran inversión en la época, especialmente para bolsillos currantes como los de mi progenie, que requería meditación pero terminaba convirtiéndose en el alma de la casa. Y mi padre, pobre hombre, a sus 73 años, no entiende que eso no le sirve a nadie que las cosas ya no se arreglan, porque sale más barato comprarlas nuevas.

Mientras se lo intento explicar –para que el técnico maléfico deje de timarle dinero por arreglos que terminarán cascando, no encuentro razones que me convenzan de que este consumismo sea el adecuado ni el sostenible.

Quizás el que no llegue para todos, cuando el BRIC estalle, sea lo mejor que nos pueda pasar. Una crisis puede traer un cambio de valores, devolver el esfuerzo como activo sociocultural y terminar con muchas quejas banales y sentimientos de inferioridad de bolsillos apretados.

Con la cartilla de racionamiento en el bolsillo, los valores cambian, lo material importa menos, la cultura estalla y las mentes se abren, en busca de lo que, realmente importa. Exagero? No hijo no, que cuando me dicen crisis del 29 en la Handels, me lo planteo y leo para enterarme de lo que no sé (wikipedia, suplemento del País del finde pasado, cualquier cosa…)

Aprender del pasado puede ser la clave para soportar un futuro gris y esto no es un mensaje negativo, sino lleno de optimismo, porque como el proverbio Budista reza:

“El valor de las cosas está en el esfuerzo que cuesta conseguirlas”

Así que, adaptémonos al cambio, cuanto antes – some interesting stuff quoted from psfk:

Fred Wilson: Bits Of Destruction
Jeff Jarvis: t’s not just an era; it’s a new world order
Scott Anthony: Innovating In The Great Disruption

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