Skål.

Sólo los suecos podían reutilizar cuenco para brindar…

Hay semanas en las que el sol brilla.
Hay semanas en las que el termómetro se vuelve loco, marcando 2ºC que se perciben primaverales en tu piel.
Hay semanas en las que todo encaja y funciona cual ABSOLUT MACHINE.

Hay semanas en las que escribiría sin parar – siempre he creido que si consigues sembrar una sonrisa sólo por compartir tu alegría, la vida cobra un poco más de sentido.
Hay semanas en las que todos cuidan de mí, en las que empiezo a pintar algo en el mapa, en las que me siento segura, fuerte, en las que levanto la cabeza y encuentro un sentido a todo.

Y como no sé si es la primavera – ayer celebramos el primer día más largo que la noche como merecía, la resaca – que las fiestas regadas con ironía (by Pablo) siempre fueron complejas de remontar… Por buen sabor de boca que dejen, o la extraña mezcla de café y media tonelada de chocolate negro – 99.9% – con la que me he mimado en este desayuno de sábado que sabe a domingo… Empecemos por el principio.

Tras pasear durante horas el domingo pasado, descubrir que mi pequeña Arcadia está en plena descongelación y relajarme tras una semana estresante en la que no dejé la oficina antes de las 19 ningún día, me sentía bastante preparada para la lönesamtal del lunes.

Lo divertido del asunto – lön + samtal – es que evidentemente, no tiene sentido discutir tu sueldo con un jefe que comienza a estar a tu cargo ese mismo día. Así que, ahí estuvimos los tres, mi ex-, mi current- y yo, hablando de cómo solíamos apañar los problemas que siempre surgen en torno a la pequeña Clau en ese departamento donde todos cuentan con 10+ años de corporate experience.

Mi ex- y yo, le explicamos al current- (que por tiempo que haya pasado de project manager tiene menos tablas que yo en su puesto actual ;P) que nos reuníamos cada semana, para hablar un poco de todo y mucho de nada. Después, el current me aprobó las vacaciones que había solicitado en Mayo y descubrió un pequeño post-it que escondía bajo la tapa del cuadernillo:

– OMG… Ya soy oficialmente fija?? Y una subida del x%!?!? ESTO ES GENIAL!!

Todo estaba apañado de antemano, que en Suecia no puedes estar más de 6 meses como temporal – o te echan o te cogen, por regulaciones. Lo del sueldo, más de lo mismo. Es un programa especial, de revisiones semestrales para los nuevos empleados. Pero bueno, que a mi la alegría no me la quitaba nadie!

Así, que me fui a celebrarlo. En lugar de comprarme esa chupa de ZARA que me lleva por la calle de la amargura…

Me di unos rayos y un paseo largo, de vuelta a casa, en una noche con brisilla pero sin frío (ejem esto se debe a mi percepción relativa de esos 2ºC que me acompañaron a lo largo de la E4, no os penseis)

El martes, más cosas buenas. Mucha ayuda de Roberth, que se está convirtiendo en mi ángel de la guarda, avances en lo que tenía que dejar terminado para el miércoles, ese día crítico de cita a las 8AM en el quiropráctico (tengo la espalda mal, la columna me roza con el hueso de la cadera, el tendón se inflama y duele, me inmoviliza… De pie, sentada, me mueva o no…) y mandar un sobre bomba – de calorías – cargado de Anton Berg y esperanzas a mi progenie.

Tras un masaje que no resolvió demasiado y algo de prisa, correteando por Drottningatan en una soleada mañana de Miércoles, llegué a mi esperado meeting. Donde todos parecieron ponerse de acuerdo rápido y proveerme del input requerido para continuar.

Mi mentor, mi compañero de cubículo lleva una semana fatal. El pobre no duerme, no descansa, no razona, no habla, ni piensa. Sólo procesa, busca el error. Mira código, corre al Lab, mientras dumps y logs revientan su inbox, huye al telephone booth a escuchar dramas remotos, asedio con preguntas de esos que se pasan a visitarle – mientras yo les indico que no está… – y la única persona que podría echarle un cable anda de vacaciones (viendo a su hija, la esquiadora profesional). No puedo ayudarle, pero puedo preguntarle qué necesita:

– Comida!!!
– Quieres que te traiga algo del Gallerian?
– No mujer… Vete a casa, que es tarde.
– Bueno, pero sólo si me contestas una cosita… Qué te gusta más, la kladdkaka o el tiramisú?
Hmmm…. La Kladdkaka, por?
– Por nada…

Y me largo, con mi pequeño plan entre manos. Sobornar a Enrique para que me prepare su refinada especialidad. Que sorprender a alguien que sufre, sin motivo aparente más que el de hacerle sonreir un poquito…Nunca estuvo de más.

Tras un pequeño drama a raiz de los precios locos de los aviones (Mdd-Stk… 400€! Se han vuelto locos los de Iberia??) Enrique descubrió el workaround que nos permite realizar nuestros planes sin jugarnos los pepinos de tres meses y Edgar, que andaba por Stk con algo de training para ser consultor de primera, se vino a celebrarlo compartiendo con Enrique las humildes julkryddad costillas que llevaban en el frigo desde Navidad – supongo que las birras y los filetones se crearon para compartirlos con los amigotes.

Jueves. Aparecer triunfal con la tarta en la ofi.

– Taraaaaaaaaaaaan!!!
– Es la última vez que te digo nada!!!
– Soborné a mi pequeño para que la hiciera… Los méritos son todos suyos!
– Bueno y cuándo nos la comemos?
– Cuando quieras… Llama a todos y compartidla!
Veremos cuando hay un hueco…
– Siempre lo hubo para sonreir un poquito entre la niebla, no?

Estuve intentando organizar algo, que la gente viniera por liada que estuviera a por un trocito. Encontrarme con comentarios como “no estoy en tu sección luego no puedo ir a vuestras fikas” nos dieron mucho que pensar a la encantadora pedicurista Yugoslava casada con Italiano de ZAX (a la que debería visitar más a menudo…) y a mí.

Porqué tiene que haber un motivo para todo?
Porqué tantas reglas?
Porqué parece que no somos lo suficientemente libres como para hablar, sonreir, llorar, comer, regalar, viajar… Para vivir la vida como y cuando nos apetezca?

Todos los viernes, a las 14:30, la fika de tu sección. Cada semana, uno se encarga de los bollos.

La semana pasada, fue mi turno y me salté las reglas a la torera. Invité a mi antigua sección y a la nueva. Fresas, chocolate y cantucinni de naranja confitada – pero aunque entrara en el plan… No me atreví a llevar Champagne. También llevé Wienerbröd (lo que comen SIEMPRE) para evitarme caras de decepción. Adivinais qué se agotó primero? No hijos, las clauCatessen no precisamente.

Esta caja parece a veces demasiado pequeña, regida por reglas demasiado asfixiantes. No pidas vino con la comida o el restaurante entero se volverá ante tu alcoholismo durante horas de trabajo – pero ojo… Feel free to get drunk during efterjobbet. 10:00 café, 12:00 lunch, 14:30 café, 16:30 casa. Ah… Precis… Nja… Absolut… Nobody talks their mind, nobody shares their feelings.

– Qué pasa si no lo decidimos?
– Más meetings.

– Who has the say?
– The Agreement.

– What happens if I´m wrong?
– Nothing, the rest will review it.

Así que no eres responsable, no puedes decidir, atrapado en este sistema de reglas maléficas, entrelazadas, donde todo funciona, pero no hay libertad. Donde la doble moral esconde más de lo que podríais llegar a imaginar. Alguien ha leido a Steig Larsson? Parece que es bueno sacando la cruz de los rubios. Por supuesto, uno no puede generalizar y como en todo, hay excepciones y de ellas… Viene la gente que merece la pena, las sonrisas y más buenos momentos. Como los que siguieron a tanta filosofía de calle. Que ahora que alargan las horas de luz, los días dan… Para mucho.

Jueves. Cerrar billetes.

Jueves. Descubrir la perfecta expo con la que animar el finde.


Jueves. Asegurar ese menú con el que terminar nuestro primer día en Berlín!

Y el viernes, cerró el círculo de la perfecta combinación semanal. Creo que para todos hay cosas que siempre has querido, pero nunca has encontrado el momento de convertir en realidad. Puede ser tan simple como comprar un magnum con el que brindar. Puede ser más elaborado, como devolver lo que el pasado robó. Puede ser inesperado, como arreglarte en 5min para dirigirte a la noche perfecta – en ese club que siempre andaba en tu mente, pero al que nunca ibas – o apalabrar el piso de tus sueños, entre cervezas y amigos.

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