>Day 3: Smoking hot.

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Pronto descubrimos que una scooter – alimentada a base de botellones de whisky – era la mejor manera de recorrer la isla. Así que, montados y por la izquierda – que en Thailandia se conduce al revés – nos dispusimos a explorar las playas que rodean Koh Samui.
Aunque Chaweng estuviera a 30seg del hotel, pasábamos todas las noches cenando allí, en interminables barbacoas a la luz de la luna llena. Full Moon Party no hubo para nosotros porque, aunque desembarcamos en Koh Samui la mañana de aquel sábado… La idea de meterme en un barco de camino a la fiesta más desenfrenada del año en la isla contigua, Koh Phangan, daba bastantes escalofríos, constatando el palizón de viaje que llevábamos encima.
Así que el domingo nos condujo a Lamai.
Lamai es el hermano travieso. Arena algo más gruesa, más al sur y menos explotada que Chaweng, donde me llevé una pedicura – que hizo clamar a la pobre señora unos cuantos “OH MY BUDA!” al sacar kilos de piel muerta – y una gran quemadura. Al menos nos dio tiempo a echar un vistazo a Hin Ta & Hin Yai las formaciones rocosas en las que termina la playa (por algo las llaman abuelo & abuela :P)
Dos horas después de haber llegado bastaron para achicharrarnos por completo, a pesar del factor del 15. Resignación y NIVEA del 50. Carretera y rumbo al spa.
Habíamos leido mucho acerca de Tamarind Springs, un spa de ensueño en medio de la jungla. Intentamos encontrarlo, pero terminamos perdidos por carreteras que serpenteaban en la jungla interior de Koh Samui. Coco, durian, mango, manzanas de anacardo, vegetación sin límite y tristes carteles de “se vende” que preceden a la deforestación que tanto pesa a unos locales que ya no pueden permitirse vivir ni en el centro de su isla.
Green mango

Cashwe apple.

Durian en árbol.
Durian abierto.
Durian listo para consumir. Son como pimientos amarillos, pero con un sabor completamente diferente.
Me pregunto, qué pensarán los Thais? Al principio estaría bien, en una isla en la que si heredabas tierra de la costa te quedabas pobre, eso de que vinieran los suecos en masa a llenarte los bolsillos de oro, con tal de convertir tus chozas en un resort de lujo. Pero a medida que el terreno de la costa se termina, la gente empieza a moverse hacia el interior. Las mansiones de recreo florecen en medio de la jungla. Los cocoteros dejan paso a las casas y la época de lluvias se convierte en una gran amenaza ya que, como es obvio, los cimientos sujetan menos el terreno que las raíces.
Pero bueno. Por pena que de, sólo nos quedaba admirar y seguir a lo nuestro, como las vacas longhorn que rumiaban al sol.
Con algo de esfuerzo, preguntas, idas y venidas, alcanzamos el objetivo. Un SPA en el que se prohiben las fotografías, los móviles, el stress… Donde sólo hay bienestar y buenos alimentos 😛 Te reciben amablemente, con té de jengibre. Te colocan unas hawaianas y te dan un pareo, para que te vistas cual local.
Un empleado te guía entre las rocas, explicándote lo de las piscinas y las saunas. Te relajas al vapor y luego…
… te remojas en la piscina.

Una experiencia inolvidable, más que por el vapor/agua, por el entorno, la amabilidad, el silencio. Aunque se nos fuera del presupuesto el masaje y nos quedáramos con la parte de la sauna, mereció la pena. Desde el primer sorbo al té al último mordisquillo de rollito vegano, con el que te obsequian al terminar, una tarde que recordar.
Terminamos el día con una puesta de sol en las rocas y la noche, con otra memorable barbacoa en la playa: 25€ dos personas, para que luego digan que viajar es caro 😛
Chaweng Beach se distingue por sus barbacoas nocturnas. Ark Bar se convirtió en mi sitio favorito. Por su buen house, sus tumbonas, su grill y esas lámparas mango que me enamoraron desde el primer día!

La cosa es simple. Un cajón con hielo, lleno de marisco y pescado recién sacado del mar. Una balanza rústica y la elección. Qué? Y cómo? Señalas, lo pesa y al rato, aparece en tu mesa, humeante y listo para llenar esa tripa confundida entre tanto cambio horario que no deja de rugir.

Menos mal que el sitio es bastante menos cutre que su web 😛

Delicious dinner, delicious view… Otro día que terminaba incluso mejor que el anterior.
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