First step.

Mi vida es extraña. Cuando tengo esa sensación de estabilidad, todo cambia repentinamente.
Pero no es malo. De hecho, me empiezo a acostumbrar.
Hace unos 5 años que aterricé en Estocolmo. Todavía me acuerdo, del miedo y la excitación de empezar desde cero, de alejarme de mi zona de comfort y enfrentar un nuevo mundo. Sería duro al principio, pero estaba claro que me traería mucho más de lo que me quitaba.
El tiempo ha pasado. Tengo trabajo, casa, amig@s, mi barrio, mis rutinas y mi sueco, le tengo a él y por lo tanto, una vida aquí. En la ciudad del Norte. Siempre hay alguien que pasa por aquí, sea por trabajo o por placer. Siempre recibo las mismas preguntas al volver a España: El frío, la economía, la gente y la comida. Tengo respuestas programadas y en menos de cinco palabras, te explico mi trayectoria aquí. Es fácil, pues al mirar atrás, todos los puntos se unen.
El tiempo ha pasado. Pero mi fascinación acerca del Sureste Asiático (Korea, Japón, Vietnam, Cambodia, Malayisia, Singapore, Thailand, Indonesia, Australia) y el Pacífico, no ha hecho más que crecer. Cuanto más veo, más atraída me siento.
El tiempo ha pasado. Las oportunidades también. Son como trenes, en los que puedes saltar con ese presentimiento de ser el correcto – aunque sin estar del todo seguro – o dejar pasar, en busca de un indicador que te explique a dónde cojones te lleva. La pena es que las pantallas suelen estar apagadas y los trenes, como mi padre me decía desde pequeñita, no vuelven atrás.
Por suerte o por desgracia, he viajado bastante en soledad. Sin la presión de equivocarme y con todo el tiempo extra que esa situación te da. Suelo saltar en trenes, aunque no sepa muy bien a dónde van. Tres conclusiones:
– Si tu instinto te dice salta por alguna extraña razón, sueles acertar.
– Si te equivocas, no pasa ná. Pronto habrá una estación donde te puedas bajar y reorientar.
– Si pierdes el último tren, te arrepentirás – and never know whether it was the right one.
Supongo que mi aprendizaje de trenes, me sirve para todo lo demás. Sólo han sido dos semanas, desde que mi realidad se empezó a resquebrajar. Sólo quedan 6 semanas, hasta que todo se vuelva del revés. Cual Alicia, caeré por el tronco hasta un mundo fantástico – completamente alejado de mi realidad actual. Cuando lo pienso alucino, por ver como de una decisión, se derivan mil más. La bola crece, no la puedes parar. Da miedo, pensar en todo lo que dejas atrás, pues has luchado duro, para alcanzar este bienestar. Sientes las mariposas, que en tu estómago no paran de revolotear. Un mundo que explorar. Una vida en la que crecer. Un hogar que crear. Una gran oportunidad – for the two of us.


Home is where the heart is, so I’ll be safe as long as he is there for me.


Ir y volver. Aunque un par de años (máx) no sean nada en una vida, todos somos conscientes de que mucho puede pasar… Y pasará.
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