東京タワー (Too·kyo·ta·waa)


332.6m la convierten en la torre de metal más alta del mundo.

AA mí me gusta, con sus colores navideños, sus luces nocturnas y principalmente, porque la veo desde el trabajo, desde casa y al caminar. Está ahí, iluminándolo todo como un punto rojo en medio de la jungla de cristal.
Como todo en Japón, la Tokyo Tower no tiene una mascota, sino dos


Colas, como para todo lo pseudoturístico.

Desde luego, 8€ por esto… Mejor no comentar…

Aunque no me gusten estas cosasTípicasDeTurista por una vez, supongo que no pasa nada.

Entre los dos rascacielos del centro (Atago Green Hills) y el grupillo de la derecha (Shiodome) está el rascacielos donde acudo cada día a trabajar. Lo mejor de la oficina no son las vistas (pues DESGRACIADAMENTE muchos plastas con los que comparto área se dedican a cerrar las persianas) sino ése ascensor que me ha enseñado grandes frases como “buenos días”, “hasta mañana, has trabajado mucho hoy” o el útil “piso 12”.


La redondita es Mori Tower, Roppongi Hills. La rectangular, a su derecha, Tokyo Midtown.

Niño embobado a través de la lookthrough window.

No me extraña… La verdad es que es bastante impresionante.

Bajar por las escaleras es toda una experiencia, mucho menos aglomerada que el ascensor.

Supongo que subir a la torre era algo que teníamos que hacer, en algún momento. Así que la mañana del Sábado se nos fue en ello. Hacer el niño, el español y el turista, todo a la vez. Tratar de olvidar la morriña que te ataca cada vez que enfrentas al árbol de Navidad que antaño marcó el momento de volver y sonreír al sol que hacía años que no te alumbraba tantos días seguidos.
No se puede tener todo. Así que mejor olvidar las incertidumbres acerca del futuro y centrarse en sonreír por las razones que te brinda el presente. Buscar la esperanza allá donde brille y seguir adelante. No somos los primeros, ni los últimos en emprender el camino, así que a cada uno de esos que se embarquen en el éxodo en busca de un empleo y una vida digna, les deseo lo mejor.
Trabajo hay, sólo es cuestión de salir en su busca. Siempre se sale adelante, suponiendo que estés dispuesto a ser flexible y fuerte, para aguantar el revés con el que siempre te golpea una nueva cultura. La ostia inicial se convierte en crecimiento personal y si algún día vuelves, estoy segura de que lo harás reforzado, en lo que quieres, en tu propia identidad. Probablemente, sabiendo con más certeza lo que quieres, lo que te hace feliz, lo que te compensa, lo que necesitas y lo que estás dispuesto (o no) a dejar atrás.
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6 Respuestas a “東京タワー (Too·kyo·ta·waa)

  1. Claudia, me encanta leer tu blog. Me das muchos ánimos. Yo lo llevo fatal, el estar lejos de la familia y eso que no estoy ni mucho menos a tantos km como tú. Y eso que hoy en día con inventos como skype y demás, parece que uno no está tan lejos.Es una pena que tengamos que salir de nuestro país, porque allí no hay trabajo ni esperanzas de futuro para nosotros.Os deseo una feliz Navidad y que disfrutéis esta época tan entrañable, aunque no estéis cerca de la familia.Muchos besos,María

  2. La verdad que se te echa de menos por aquí, Claudia, porqúe me acuerdo que ya leía tu flog y alguna vez te veía por la ciudad, aunque nunca me atreviera a saludarte. Pero también es verdad que así tu blog se nutre de grandes experiencias que compartes con los que te seguimos!!

  3. Gracias por unas palabras tan cariñosas.Respecto a lo de estar lejos, supongo que no llevas tiempo suficimte fuera como para haberte acostumbrado. Llega un punto en el que tanto tú como tu familia, entendéis que la vida sigue a pesar de no veros a diario. Eres feliz sabiendo que ellos están bien y respectivamente, ellos duermen tranquilos cuando de alguna manera tienen la misma sensación por tu lado. Con mi madre, tengo mucha suerte por varias razones. Una de ellas es que siempre intenta mantener la calma (aunquenla procesión vaya por dentro. Eso me ayuda n situaciones "no tan agradables" como cuando fui a Seúl y Corea del Norte amenazaba con el bombardeo o l día del Gran Terremonoto, cuando el tsunami llegó a la costa Oeste y yo. Andaba por San Francisco.Pero ojo. Con esto no quiero decir nada. Daría un brazo por que llegara mañana en un paquete sorpresa, para llevarla a ver las decoraciones y "tocar telas" en las boutiques de la ciudad. Lo mismo con mi padrino, que anda con su familia en NY. Daría el otro por tenerlos a ellos, a su hermano y padre aquì, en nuestra humilde morada, para compartir una de esas interminables "discusiones pseudopolíticosociales de Nochebuena".La Navidad recobró la importancia que tenía de niña, cuando me mudé a Estocolmo. Pues realmente, aquel año, "volvimos a casa" y nos "reunimos todos", los amigos expat y esa familia que se quedó en España.

  4. Es bastante sorprenderte lo de que 'se me eche de menos por Zaragoza' ! Halagador diría yo. Todavía me pongo muy contenta cuando veo que la gente que me conocía 'de vista' o 'de salir' o un poco 'de clase o el gym' se acuerden de mi cara y hasta de mi nombre.Tiendo a pensar que me caí por la taza del WC cuando me marché. Desapareces de repente, sin dejar otro rastro que algunas visitas cortas e intermitentes. La gente que forma tu entorno (los cercanos y los no tanto, como la peluquera o la frutera donde compra mamá) te demuestra que no es así.Es la grandeza de nuestra cultura Española, con mayúsculas, que es lo único que se merece. Seremos malos en industria, en reglas y en puntualidad. Pero en amor y felicidad, España es un ejemplo mundial.Los japoneses tienen mucho dinero, pero en general, no son tan felices como el españolito medio que come los Domingos con su mamá. Tendrán mil problemas, una hipoteca que no pueden pagar, un trabajo que no aparece y una Seguridad Social que nunca llega a llamar. Sin embargo, siempre queda ese entorno donde relajarte y sentirte arropado por los que te ayudarán incondicionalmente.

  5. Vaya plasta que soy. En fin, este blog es una forma de que todo aquel que se preocupe por nosotros vea lo que hacemos, que estamos bien, que a todo se acostumbra uno y que se puede ser feliz donde sea. Somos afortunados por tenernos mutuamente, pero no por ello dejarían de ser las cosas así si estuviéramos en soledad.Cuando vas tú sola por el mundo, la gente te ayuda, se ab a tí de una manera especial. Los japoneses son un pueblo MUY ESPAÑOL en muchos aspectos y eso te ayuda muchísimo a adaptarte a esta sociedad.

  6. Un par de besos como dos soles nacientes. Gracias por comentar y por favor, si hay algo que os gustaría ver más en el blog (direcciones de restaurantes/tiendas, webs donde comprar online, streetstyle, monumentos, comida o culturilla en general, pedid! Que se os dará)Ayer con el video de Martin S. me di cuenta de lo mucho que llegamos a ver, que no nos acordamos de "relatar"

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