Cool Biz

Estos días, Victoria Beckham anda por gira en China. Así que con eso de estar en la misma zona horaria, me resulta más sencillo seguir sus peripecias en twitter.  Mientras ella postea los conjuntos para su día (y el de Harper) yo me rompo la cabeza para encontrar algo que ponerme en mi vida laboral.
Porque para el que no lo sepa, en Tokyo lleva traje hasta el apuntador. Pero con un gran porcentaje de mujeres en edad laboral convertidas en amas de casa, es normal que las tiendas que venden ropa de business estén claramente orientadas a los hombres. Así que mientras Enrique tiene a su alcance multitud de estilos, colores, cortes y tejidos italianos a precios populares, yo me rajo las venas porque parece no haber término medio entre Aoyama Suits (me niego rotundamente, see below) y Cèline (mi sueldo no lo soporta).

Así que me dirijo a esas fuentes de inspiración que debería ser la prensa y blogs de moda. Pero lo único disponible son los inútiles looks de Coachella. La ironía me marea. 

Mientras todo el mundo tacha de inútil a la pobre Victoria, ella parece ser una de los pocos que diseñan para personas con un trabajo normal – que no se pasan la vida yendo a clase de Yoga, ni en la alfombra roja, ni de compras, ni de boda, ni yendo de lado a lado con chófer.


Pero yo soy yo y mi circunstancia. En este país donde la mayor parte de las mujeres take the early retirement al quedarse embarazadas; donde el envoltorio es extremadamente importante ya sea en dulces, regalos o personas; es crítico encontrar un atuendo formal en el que te sientas cómodo y puedas presentar tu mayor solidez profesional.

Aquí van mis conclusiones, so far:

– SI a las faldas de tubo (VB), NO a aquellas ligeramente acampanadas en el bajo (Aoyama Suits)
– SI a los pantalones de pitillo O anchos (Cèline)
– SI a invertir en 1 americana negra bien cortada.
– SI al acento personal en 1 accesorio (pañuelo, reloj, anillo), NO a la sobrecarga.
– SI a sentirte tú misma. Con lo que sea.

En Tokyo, es posible encontrar high fashion a la vuelta de la esquina. Que evidentemente yo, no me puedo permitir. Así que terminé por hacerme con una americana en Tomorrowland (estoy MUY contenta con ella) y unos pitillos en ZARA. Junto al trench de Burberry Blue, unas bailarinas y unos salones que están por venir anytime soon supongo que estaré lista para cualquier business event así como el día a día. 
En el fondo, me siento muy afortunada por tener un trabajo tan apasionante que me permite desarrollarme en todos los sentidos. Además de que en este país, es verdad que me siento muy cómoda, en una oficina donde todo el mundo va de traje – en lugar de en forro polar y sandalias con calcetines, como he visto alguna vez por ahí. La apariencia no muestra la valía de una persona, pero es innegable que en un entorno profesional es importante cuidar los detalles y presentarse correctamente. Pues demuestra respeto y dedicación, tanto al trabajo propio como al de los demás. 
Lo más fascinante del uniforme adulto, es que sólo el corte, el tejido y el detalle, marcan la diferencia. Inadvertidos para la mayoría, objeto de deseo para los pocos que todavía estamos interesados en la creación de verdad de telas y patronaje, como me enseñó mi mamá.
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