Tasty diet.


…just a pinch to make things better.


A mí me gusta comer, el mango bien madurito – cortesía de mi monitora de buceo.

Ahora que llega el verano, que levante la mano quien no esté a dieta, se haya apuntado al gimnasio o pretenda, de una manera u otra, hacer lo que sea para estar estupenda en la playa. 
Si eres modelo de VS o simplemente, pasas de llevar una vida sana, puedes dejar de leer ahora.
Para los que sigáis ahí, here come my 5 cents. Hacer una dieta relámpago, hiperproteica, de la sandía, barritas, siropes y mierdas varias puede funcionar, a corto plazo. Pero a la larga, estadísticamente demostrado, todo el mundo termina recuperando lo que perdió.
De ahí, que sea una alternativa más inteligente el operar con paciencia e introducir pequeños cambios que conduzcan a un nuevo punto de equilibrio. Por ejemplo. Si eres un apasionado del chocolate, puedes olvidarte de los bollos y reemplazarlos por polvo de cacao puro. Que da mucho juego. Puedes mezclarlo con yogur y fruta, para un desayuno que te quite el mono. Espolvorearlo en el café, para un mocha-light o sobre aguacate machacado, con el que hacer unas trufas verdes.
Un poco cada día. Ejercicio. Materias primas (cuanto más puedas evitar lo precocinado, manufacturado y refrito) cuanto más simple, mejor. Que sea la variedad lo que dé el gusto, en lugar de los aditivos. Supongo que Japón es una excepción, pues comprar mierda precocinada es mucho más barato que la comida fresca (1 mango vale más que un bol de arroz con ternera en Sukiya) así que aprovechad la suerte que tenéis en España.
Bajar de talla puede ser la excusa para empezar a moverse o comer mejor. Pero a la larga, esas costumbres terminan por compensar con una vida longeva, en la que puedes disfrutar – miren a mi querida mamá, con 67 y pateando más que muchas de mi edad.
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3 Respuestas a “Tasty diet.

  1. Yo tengo huerta, con lo que más sano y natural no se puede comer, ni punto de comparación con lo que se compra. Puede que el aspecto no sea tan maravilloso, pero el sabor…y como nace tanto, congelo, hago pimientos asados, salsa de tomate…Hay que trabajarlo mucho, pero se hace ejercicio, se despeja la mente y te alimentas bien.

  2. Menuda envidia. Aquí no tenemos ni tiempo, ni espacio (más o menos como en Estocolmo, supongo que como en todas las ciudades) y literalmente nos arruinamos comprando. Yo necesito comer verduras (como ya he dicho mil veces) así que nada ni nadie me libra de pagar los tomates a 2 o 3€ la unidad. Es un poco frustrante, pensar que sin lujos(tomate, lechuga, calabaza, setas) te dejas semejante dineral en la caja. Al menos el sueldo llega (de momento) para pagar. Así que nos resignamos, porque si en algo no puedes comprometerte es en salud.Aprendiste sólo(a) a cuidar del huerto? En internet? O te viene de familia? Menuda envidia…

  3. Me viene de familia, la maestra (en todo) es mi abuela. Aunque se va aprendiendo por ensayo-error, hay cosas que si las siembras muy hondo no te salen bien. Aprendes a guardar semillas de un año para otro, a hacer compost…pero los consejos sabios de quien toda la vida cultivó sus alimentos no tiene precio.

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